Director: Bartolomé Tiscornia | Sabado 4 de Septiembre de 2010
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El agua, un bien escaso, por Pedro Pozas Terrados

El agua, elemento líquido indispensable para la vida, esta en rebeldía contra el hombre. Desde el inicio de la revolución industrial, este no ha cesado en el empeño de contaminar los ríos, mares y acuíferos, destruyendo las reservas de consumo y aniquilando los bosques, fieles guardianes protectores del agua, que retienen con sus raíces el tan preciado líquido.

Como consecuencia de ello y habiendo creído desde siempre que el agua era un bien inagotable, comienza a presentarnos facturas muy caras y de difícil solución si no se cambia de forma radical nuestra actual forma de consumo derrochador.

Todos los seres vivos, tanto animales como vegetales, por muy sólido y seco que sea su aspecto, estamos constituidos, en gran parte, por un componente común: el agua. De ahí su importancia para la vida y en consecuencia, la urgente necesidad de protegerla y tomar las medidas necesarias para canalizar de una forma sostenible las reservas existentes. Nos va en ello nuestro actual nivel de vida y el futuro de nuestro país, el de todos los países de la Tierra.

Al igual que ocurre en otras partes del mundo, un recurso tan limitado como el agua, es motivo de conflictos que cada día se acentúan de forma vertiginosa. Agricultores, industriales, empresarios turísticos e incluso países enteros, se enfrentan por poseerla.

En España, donde las sequías son cada vez más frecuentes y virulentas, las polémicas se agudizan. Nadie afronta con seriedad factores tan vitales en esta escasez de agua como son: El cambio climático; la falta e bosques (España ha perdido mas de 4 millones de hectáreas en las últimas décadas y la suma continua); la contaminación de las aguas (unos 33.000 Hectómetros cúbicos de aguas son de calidad regular, deficiente o baja y no pueden - o no deben - ser utilizadas); las pérdidas en el suministro y canalizaciones (entre un 25% y un 50% del agua canalizada se pierde en fugas); los sistemas de riego derrochadores (la instalación de sistemas de micro riego podrían reducir en más de un 40% - unos 10.000 hectómetros cúbicos - el consumo de agua en la agricultura); el consumo excesivo de cada uno de nosotros (tras EE.UU., Rusia y Canadá somos el cuarto país mayor consumidor de agua del mundo, con 1.174 metros cúbicos por habitante y año).

¿Existen soluciones?. Numerosos informes científicos advierten sobre el derroche y plantean que una buena gestión del líquido que nos mantiene vivos, puede solucionar este grave problema.

Usos del agua
Con la actual tecnología, el potencial de ahorro de agua en el mundo puede ser entre un 40 - 50% en agricultura, un 35 % en las ciudades y hasta un 90% en la industria.

Agricultura:
Este sector consume el 80% de agua potable disponible en España (alrededor de 24.200 hectómetros cúbicos al año). Si a esto le añadimos que el mencionado porcentaje es subvencionado, obtenemos un derroche de agua, que bien podría ser infinitamente menor si en lugar de encharcar la tierra, se empleara otros métodos que están al alcance de la industria agrícola como podría ser el goteo. En Israel se ha conseguido logros muy importantes con el riego a goteo.

Los agricultores de todo el mundo gastan fuertes sumas en abonos químicos para aportar a sus cultivos el nitrógeno, fosfato y potasio que las aguas residuales de las viviendas contienen en grandes cantidades. Utilizando dos veces el agua de la red de suministro municipal ?una para el consumo doméstico y otra para el riego? las sustancias contaminantes en potencia se convierten en valiosos abonos, protegiendo a su vez a los ríos y lagos de la contaminación, mientras que los terrenos regados incrementan la productividad agrícola y el agua reutilizada se transforma en un suministro local fijo. Con una precaución mínima al objeto de que no se incorporen metales pesados, sería una solución efectiva y de menor coste comparado con las pérdidas económicas que están ocasionando la sequía en España.

Industria:
La fabricación de las decenas de miles de productos que utilizamos en nuestra vida cotidiana (desde prendas de vestir y objetos de metal, papel y plástico hasta ordenadores y televisores) exige ingente cantidades de agua. La producción de un kilogramo de papel puede consumir hasta 700 litros de agua y la fabricación de una tonelada de acero, puede requerir 280.000 litros.

Si bien los datos oficiales de consumo de agua en la industria son del 6%, la realidad es que la utilización de agua en este sector es mucho mayor, si tenemos en cuenta la enorme cantidad utilizada en producción hidroeléctrica y en la refrigeración de otras plantas, especialmente las de energía.
Los sectores industriales de mayor consumo de agua son el papelero, químico, petrolero y metalúrgico. Estos sectores son, al mismo tiempo, los más contaminantes.

Abastecimiento Urbano:

Tras el regadío, el segundo sector en cuanto a consumo de agua es el abastecimiento para las ciudades. Aunque en el total del Estado sea inferior al 14 %, el consumo de agua para usos urbanos es muy importante en algunos puntos de nuestras cuencas. En la Comunidad de Madrid, por ejemplo, dos tercios van dirigidos para uso urbano e industrial, frente a un tercio utilizado en agricultura. La escasez de agua en grandes ciudades crea tales problemas de índole social , que la contención de la demanda debiera ser una premisa básica en la política de aguas.